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¿Sabe usted qué
es el tiroides?
Es una glándula (endocrina) situada en la parte anterior baja del
cuello. Dos terceras partes de sus células (células foliculares)
fabrican hormona tiroidea o tiroxina. Las células C
fabrican otra hormona llamada calcitonina, que ayuda a
controlar el nivel de calcio en la sangre.
El
tiroides tiene forma de mariposa, tiene dos partes o lóbulos unidos por
el istmo que se apoya en la tráquea justo por debajo de la laringe. Los
lóbulos rodean la tráquea lateralmente situándose entre el esófago y las
arterias carótidas. La glándula tiroides pesa aproximadamente 20 gramos
y cuando es de tamaño normal no es palpable a través de la piel.
Esta
glándula utiliza yodo para fabricar la tiroxina. Esta hormona tiene un
efecto muy amplio sobre el metabolismo celular, el consumo de oxígeno y
energía, la producción de calor, el crecimiento y el desarrollo.
La
función de la glándula tiroides está regulada por la hipófisis, que es
otra glándula situada en la base del cerebro que segrega, entre otras
hormonas, la TSH (Thyroid stimulating hormone).
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¿Qué es
el bocio?
Bocio
es todo crecimiento o aumento de tamaño de la glándula
tiroides. Puede ser difuso o nodular. El aumento de la glándula se puede
dar en casos de hipertiroidismo (exceso de producción de hormona
tiroidea) como la enfermedad de Graves-Basedow y en casos de
hipotiroidismo.
El
bocio nodular puede ser por nódulo único o por la presencia de varios
nódulos (multinodular).
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¿Qué es un
nódulo tiroideo?
Nódulo significa “bulto” o tumor. Estos tumores suelen ser benignos,
pero un 5-10% aproximadamente son malignos. Son muy frecuentes, son
palpables en un 5% de la población adulta y mas frecuentes en la mujer
que en el hombre. Generalmente no afectan a la función tiroidea y son
por tanto asintomáticos. Pueden ser sólidos o quísticos.
Factores de riesgo de malignidad
- Edad: el riesgo de que un nódulo sea canceroso en un
niño menor de 14 años es aproximadamente de un 50%.
- Sexo: aunque los nódulos tiroideos son más frecuentes en las
mujeres, cuando aparecen en el hombre, el riesgo de cáncer es mayor.
- Un nódulo de aparición reciente o que crece rápidamente puede
ser canceroso. Un nódulo que aumenta bruscamente de tamaño y es
doloroso suele ser por hemorragia en el interior de un adenoma
(tumor benigno).
- La historia de irradiación en la zona de cabeza y cuello
favorece la aparición de nódulos y cáncer de tiroides.
- La historia familiar de cáncer de tiroides.
- Son signos sospechosos de cáncer de tiroides la presencia de un
nódulo duro, fijado a los órganos vecinos, la aparición de
adenopatías (ganglios) o afonía.
Para
hacer el diagnóstico correcto y descartar la malignidad
de un nódulo tiroideo, aparte de la historia clínica y la exploración,
las pruebas mas útiles son la punción citológica con aguja fina (PAF),
la ecografía y la analítica.
Las
indicaciones de tratamiento quirúrgico (necesidad de
cirugía) en el nódulo tiroideo son principalmente:
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Sospecha de
malignidad.
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Nódulo de gran
tamaño. Mayor de 3-4 cm. Porque puede comprimir la traquea, producir
molestias y por su efecto estético.
-
En algunos casos
de hipertiroidismo.
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¿que es
el bocio multinodular?
Bocio
multinodular es el aumento de tamaño del tiroides por la aparición de
varios nódulos o “bultos” en su interior. Él mas frecuente es el bocio
adenomatoso. También puede ser secundario a una tiroiditis (inflamación
de la glándula) o en algunos casos de hipertiroidismo como la enfermedad
de Plummer. Los bocios multinodulares raramente son malignos.
El
bocio endémico es debido a la falta de yodo en la dieta. Antiguamente
era frecuente en ciertas partes de España como en la comarca de Las
Hurdes o el Pirineo de Huesca. Hoy en día, con la adición de yodo al
agua y la sal, prácticamente ha desaparecido. En estos casos el tiroides
podía llegar a ser gigante y producir graves efectos obstructivos y
estéticos.
En
muchos casos de bocio multinodular, la función de la glándula tiroidea
es normal (resto de tejido sano entre los nódulos). Si la función es
normal, los nódulos no son de gran tamaño y no existe sospecha de cáncer
pueden ser controlados sin necesidad de cirugía. Cuando estos bocios son
de gran tamaño pueden producir síntomas por compresión de la traquea
(ahogo), del esófago (Disfagia o dificultad para la deglución), de las
venas del cuello (edema o hinchazón de la cara) o pueden emigrar por
debajo de las clavículas y esternón al interior del tórax. Antes de
llegar a estos extremos es aconsejable el tratamiento quirúrgico.
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¿Qué es el hipertiroidismo?

Cuando el tiroides trabaja demasiado y por tanto produce demasiada
hormona tiroidea aparece el hipertiroidismo. El
exceso de
tiroxina actúa sobre todas las células del organismo acelerando
su metabolismo, lo que se traduce en síntomas como el exceso de calor,
sudoración, taquicardia (aceleración del ritmo cardíaco), nerviosismo,
temblor, pérdida de peso, diarrea, cansancio muscular, etc.
La
causa más frecuente de hipertiroidismo es la enfermedad de Graves-Basedow,
en la que el sistema inmunológico del organismo sobre-estimula al
tiroides. Aparte del hipertiroidismo estos pacientes pueden tener
exoftalmos, un proceso que afecta a los ojos y
que los hace aparecer mas abiertos y “saltones”. El tratamiento de esta
enfermedad suele ser médico, se administra una medicación oral
antitiroidea. Si esto no es efectivo o el hipertiroidismo vuelve a
aparecer (recidiva) puede tratarse con yodo radioactivo que destruye las
células tiroideas o con cirugía extirpando la mayor parte de la
glándula.
En
algunos casos el hipertiroidismo es producido por un nódulo (nódulo
tóxico) o por varios nódulos (enfermedad de Plummer), estos nódulos
trabajan más de lo normal y de forma autónoma, es decir no son regulados
por la hormona hipofisaria TSH. El tratamiento suele ser quirúrgico.
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¿Qué es el
cáncer?
El
cáncer incluye a un grupo muy diverso de enfermedades que pueden afectar
a cualquier órgano. Todos los cánceres se originan en células, las
células son la unidad básica del organismo vivo. Las células forman los
tejidos y estos a su vez forman los distintos órganos como el tiroides.
Normalmente las células crecen y se dividen para formar nuevas células.
A medida que el cuerpo las necesita, cuando las células envejecen y
mueren, otras células ocupan su lugar. A veces este proceso se
desordena, nuevas células aparecen cuando el cuerpo no las necesita, las
células viejas no mueren cuando debieran y otras crecen
desordenadamente. Todo este desorden provoca la aparición de una masa o
tumor.
Los
tumores pueden ser benignos o malignos (cáncer). Los
tumores
cancerosos son aquellos que aparte de crecer desordenadamente
tienen capacidad de invadir los órganos vecinos y diseminarse a
distancia a través de los vasos sanguíneos y los vasos linfáticos,
apareciendo siembras (metástasis) en otros órganos. La mayoría de los
tumores del tiroides (nódulos) son benignos (90%), no invaden ni se
diseminan a otras partes del cuerpo y no suelen representar una amenaza
para la vida del paciente. Los tumores benignos del tiroides (nódulos)
raramente malignizan, los tumores son benignos o malignos de entrada.
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Cáncer de
tiroides
Los
tumores malignos más frecuentes pueden ser de cuatro tipos. Por orden de
frecuencia son: cáncer papilar, folicular, medular y anaplásico.
Curiosamente también por este orden van de mejor a peor pronóstico.
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Los
carcinomas papilares y foliculares, que englobamos como
tumores bien diferenciados, representan el 80-90% de los cánceres de
tiroides, se originan en las células foliculares, que son las que
fabrican la hormona tiroidea, y captan el yodo. Son de crecimiento
lento y si son diagnosticados a tiempo tienen un pronóstico
excelente.
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El
cáncer
medular comprende el 5-10% de los cánceres de tiroides. Se
origina en las células C productoras de calcitonina. Puede ser de
tipo familiar por una alteración genética y a veces se asocia a
otros tumores endocrinos. La determinación de calcitonina en sangre
puede servir de marcador tumoral.
-
El
cáncer
anaplásico es el mas raro y agresivo de los tumores de
tiroides, fácilmente invade los tejidos vecinos y se disemina a
distancia.
Cuando un tumor maligno se disemina a distancia a través de los vasos
linfáticos, sanguíneos o de los nervios, se dice que metastatiza. Las
metástasis más frecuentes de los tumores tiroideos son
a los ganglios linfáticos, pero pueden aparecer también en otros órganos
como los pulmones o huesos. Las metástasis están compuestas por el mismo
tipo de células que el tumor original y se comportan como ellas. Una
metástasis pulmonar de un carcinoma de tiroides no se trata como un
tumor primario del pulmón.
La
causa de los cánceres de tiroides no se conoce y no se
contagia. Hay una serie de factores de riesgo que hacen que algunas
personas tengan mayor riesgo de contraer esta enfermedad. Entre estos
factores tenemos la exposición a altas dosis de radiación (radioterapia
cervicofacial, Hiroshima, Chernobil etc.) La historia familiar o el sexo
femenino son otros factores de riesgo.
El
tratamiento del cáncer de tiroides depende del tipo y
tamaño del tumor, de la edad del paciente y de si el tumor se ha
diseminado. Las diferentes opciones como la cirugía, yodo radioactivo,
tratamiento hormonal, radioterapia o quimioterapia o una combinación de
ellas deben ser discutidas con su médico, ya sea el endocrinólogo,
cirujano u oncólogo. La cirugía para la extirpación del tumor y
normalmente de todo el tiroides es el tratamiento mas frecuente, en
estos casos posteriormente el paciente debe seguir un tratamiento
substitutivo con hormona tiroidea. En la mayoría de los tumores bien
diferenciados que son los más frecuentes además se utiliza el
tratamiento con yodo radioactivo que destruye solo las células tiroideas
ya sean benignas o cancerosas.
La
mayoría de los tumores tiroideos son de muy buen pronóstico, pero aparte
de recibir el tratamiento correcto, los pacientes deben seguir controles
periódicos por su especialista. Estos controles incluyen la exploración
clínica, analítica o pruebas como la ecografía o gammagrafía.
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Cirugía del
tiroides
La
cirugía del tiroides es delicada como todo tipo de cirugía, pero en este
caso lo es especialmente por la situación de la glándula que se halla en
el cuello rodeada de estructuras importantes como la tráquea, esófago,
arterias carótidas, venas yugulares, nervios recurrentes, glándulas
paratiroides etc. La ventaja es que en el cuello hay poco cúmulo de
grasa, lo que facilita la identificación de todas estas estructuras. Es
aconsejable que este tipo de cirugía la realicen cirujanos expertos en
el tema y en CENTROs de referencia.
La
cirugía tiroidea, a pesar de su complejidad, suele ser poco agresiva y
muy bien tolerada por el paciente. Es poco dolorosa y permite iniciar la
dieta oral y deambulación a las pocas horas de finalizada la
intervención. El paciente puede hablar normalmente el mismo día de la
intervención. La estancia en el CENTRO es de dos a tres días.
La
tiroidectomía (extirpación de la glándula tiroides)
puede ser total (de ambos lóbulos) o parcial (hemitiroidectomía,
istmectomía etc.) En ocasiones deben extirparse también los ganglios
linfáticos. Estas intervenciones se realizan bajo anestesia general,
suelen durar de una a tres horas y después de la intervención, el
paciente debe permanecer unas horas en la unidad de recuperación
anestésica para que aparte de controlar sus constantes vitales como
después de cualquier intervención, se controle especialmente su
respiración (ventilación), pues un sangrado brusco al toser o vomitar
podría comprometer la vía respiratoria. Por este motivo se deja un
drenaje de la herida.
Los
pacientes a los que se les extirpa toda la glándula tiroides deben
recibir tratamiento substitutivo con hormona tiroidea. Este tratamiento
consiste en la administración de un comprimido diario de levotiroxina.
Es fácil de controlar y no debe producir ningún efecto dañino ni ningún
cambio en el metabolismo del paciente, por tanto no tiene porqué
aumentar de peso como consecuencia de la tiroidectomía. Este tratamiento
y control lo realiza el endocrinólogo del paciente.
Las complicaciones de la cirugía tiroidea son poco
frecuentes, pero como en cualquier tipo de cirugía existen y deben
tomarse las medidas necesarias para tratar de evitarlas, las más
frecuentes son:
-
Hipoparatiroidismo. Las glándulas paratiroides son cuatro
pequeñas glándulas del tamaño de una lenteja, que fabrican
parathormona, una sustancia que regula el metabolismo del calcio.
Durante una tiroidectomía total estas glándulas deben ser
identificadas y preservadas. Se hallan adheridas a la cápsula del
tiroides. Al extirparlo hay que separarlas de la cápsula, por lo que
ocasionalmente quedan desvitalizadas (mala irrigación sanguínea) y
por tanto funcionan mal transitoriamente. Este hipoparatiroidismo
debido a la menor producción de parathormona provoca una disminución
del calcio en sangre que hay que corregir. La hipocalcemia
transitoria es relativamente frecuente y se corrige espontáneamente.
Sólo un 1% de los pacientes tiroidectomizados presentan
hipoparatiroidismo permanente.
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Otra complicación
importante y también muy infrecuente (<1%) es la
afonía por
lesión del nervio recurrente. Los nervios recurrentes son
dos nervios que inervan las cuerdas vocales y pasan justo por detrás
de los lóbulos tiroideos. En toda intervención sobre el tiroides
deben identificarse y preservarse. Un cáncer de tiroides al crecer e
invadir puede afectar al nervio recurrente y provocar afonía.
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El
sangrado postoperatorio (hemorragia) puede producirse como
en cualquier herida quirúrgica. Como hemos mencionado el paciente
después de la intervención es controlado en la unidad de reanimación
anestésica y si se produce una hemorragia se resuelve inmediatamente
sin mayores consecuencias.
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La
infección de la herida es rarísima por tratarse de cirugía
limpia.
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La mortalidad
operatoria en la cirugía tiroidea es bajísima, de hecho es menor que
en la cirugía de la apendicitis y debería ser como consecuencia de
alguna enfermedad de base del paciente. En nuestra amplia
experiencia con la cirugía tiroidea (más de 1.000 pacientes) tenemos
una mortalidad cero.
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¿Qué son las
paratoroides?
Las paratiroides son cuatro pequeñas glándulas de unos 30-35 mg de peso
que se encuentran adheridas a la cápsula de los cuatro polos del
tiroides, su número puede variar de tres a cinco y su localización puede
variar en el cuello o el tórax.
Su
función es la de producir parathormona, una sustancia
que se encarga de regular el metabolismo del calcio. Esta hormona
aumenta la absorción intestinal de calcio y la descalcificación de los
huesos. Como consecuencia aumenta en nivel de calcio en la sangre (hipercalcemia)
así como la eliminación de calcio por el riñón y orina. El exceso de
producción de esta hormona se denomina hiperparatiroidismo, el déficit
es el hipoparatiroidismo.
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¿Qué
es el hiperparatiroidismo?
Es el
exceso de parathormona. En un 80-90% de los casos es
producido por un tumor de una de las glándulas, normalmente benigno (adenoma)
y raramente maligno (carcinoma). En el resto de los casos se da como
consecuencia de una hiperplasia (crecimiento) de las
cuatro glándulas.
Es
una enfermedad muy frecuente aunque muchas veces no se diagnostica. La
hipercalcemia (aumento del nivel de calcio en sangre) es el dato que
suele hacer sospechar el diagnóstico. Los signos y síntomas más
frecuentes los podemos dividir en tres grupos:
síndrome
esquelético como consecuencia de la descalcificación de los
huesos y puede incluir dolores oseos, una variedad de osteoporosis (osteitis
fibrosa quística) fracturas etc.. síndrome urológico
por el aumento de la eliminación de calcio por el riñón, incluye la
aparición de cálculos renales, un 5-10% de los pacientes que tienen
“piedras en el riñón”, padecen hiperparatiroidismo, puede producirse una
nefrocalcinosis (calcificación de los riñones) y terminar en una
insuficiencia renal. El síndrome hipercalcémico
puede
incluir cansancio, depresión, pérdida de peso, irritabilidad, molestias
digestivas. También se puede asociar a pancreatitis aguda, úlceras
gastroduodenales y a otros tumores endocrinos del tiroides, páncreas o
suprarrenales.
La
sintomatología depende del grado de enfermedad y puede
ir desde sintomatología grave hasta la ausencia de síntomas (paciente
asintomático).
El
diagnóstico suele sospecharse por un análisis que
muestra hipercalcemia y se confirma por la determinación analítica de un
aumento del nivel de parathormona en la sangre. Existen pruebas
(ecografía, gammagrafía y scanners) para visualizar el tumor (adenoma,
carcinoma) o tumores (hiperplasia) responsables de esta enfermedad.
El
tratamiento consiste en la extirpación quirúrgica del
tumor o tumores causantes de la enfermedad. Cuando hay síntomas la
necesidad de la intervención es evidente pues la progresión de la
enfermedad puede tener consecuencias muy graves. Los pacientes que no
tienen síntomas, si no son operados deben ser controlados estrechamente.
Antes
de intervenir quirúrgicamente a un paciente con hiperparatiroidismo,
suelen practicarse pruebas de localización (ecografías, gammagrafías
etc.) para ver si la enfermedad afecta únicamente a una glándula, que es
lo más frecuente, y saber cuál es la glándula que tiene el tumor
(adenoma) para poder realizar una operación muy poco agresiva, dirigida
a extirpar únicamente la pequeña glándula enferma.
El
control postoperatorio inmediato es muy importante pues muchos pacientes
presentan una disminución brusca del calcio en sangre debida a la
disminución del estímulo de la parathormona. Los huesos se recalcifican
absorbiendo el calcio de la sangre. Frecuentemente estos pacientes
requieren una administración extra de calcio por vía endovenosa u oral
hasta que se recalcifican los huesos y se consigue el equilibrio y
normalización del nivel de calcio en sangre.
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¿Qué es un quiste tirogloso?
La
glándula tiroides en la fase embrionaria se forma en la base de la
lengua y antes del nacimiento emigra hasta su posición normal en la base
del cuello. El conducto que se forma como consecuencia de este descenso,
normalmente se atrofia y desaparece. Ocasionalmente parte de este
conducto persiste formándose un quiste tirogloso. Estos quistes son pues
defectos congénitos que suelen aparecer en niños o
jóvenes pero pueden desarrollarse también en un adulto.
Se
presentan como “un bulto” de pocos centímetros de diámetro, normalmente
no doloroso situado en la parte central alta del cuello por encima de la
laringe (nuez de Adán). Suelen crecer lentamente aunque en ocasiones
aumentan bruscamente de tamaño. Pueden infectarse y raramente
malignizan.
El
tratamiento, una vez confirmado el diagnóstico mediante
la exploración física y exploraciones complementarias como la ecografía,
es la extirpación completa del quiste. Para que no vuelva a aparecer
deben extirparse también los restos del conducto tirogloso desde la base
de la lengua y parte del hueso hioides (intervención de Sistrüng). Esta
intervención se realiza bajo anestesia general. La recuperación es
rápida y el resultado estético bueno.
¿Qué es un quiste braquial?
El
quiste branquial e s también un defecto congénito aunque menos frecuente
que el quiste tirogloso. Se debe a un defecto embrionario
por falta de fusión del segundo y tercer arco branquial. El
feto en su primera fase del desarrollo embrionario tiene branquias como
los peces y anfibios.
Puede
aparecer como una fístula (apertura externa o comunicación) o un quiste.
Igual que el quiste tirogloso, es más frecuente en gente joven pero
también puede desarrollarse en el adulto.
El
quiste se localiza en la parte lateral del cuello, detrás del borde
anterior del músculo esternocleidomastoideo. Estos quistes pueden
infectarse. Para confirmar el diagnóstico pueden practicarse pruebas
como la punción, ecografía etc.
El
tratamiento es quirúrgico y consiste en la extirpación
completa del mismo. La punción y vaciado del quiste sirve para el
diagnóstico pero al persistir la cápsula en quiste se vuelve a llenar y
las punciones repetidas facilitan la infección lo que a su vez
complicaría el tratamiento quirúrgico. Es una intervención de bajo
riesgo y recuperación rápida.
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